A principios de septiembre se produjo un nuevo caso de ocupación de dependencias públicas por parte de estudiantes descendientes del pueblo mapuche, como una forma de manifestar su descontento ante las condiciones de infraestructura de la residencia que ocupan. El violento desalojo que tuvo lugar ha generado diversas manifestaciones de oposición y la necesidad de no estigmatizar con epítetos violentos a los estudiantes.
La mañana del 8 de septiembre estudiantes de origen mapuche se tomaron las dependencias del INDAP en Temuco. Esta acción se generó como una forma de interpelar a las autoridades sobre el mal estado del hogar Las Encinas, que alberga a 98 jóvenes de comunidades indígenas de la VIII, IX y X región.
Como respuesta a esta acción las autoridades ordenaron el desalojo y el allanamiento del lugar, lo que tuvo como resultado un violento enfrentamiento entre las fuerzas policiales y los estudiantes. Producto del desalojo resultaron 58 jóvenes detenidos, de los cuales 26 fueron llevados al tribunal por ocupación ilegal de recintos públicos.
Este suceso ha generado una serie de reacciones por parte de la comunidad mapuche. Por ejemplo, el Hogar de Estudiantes Mapuches de Santiago manifestó su oposición a la forma en que fueron desalojados los jóvenes. Además autoridades de este pueblo originario han expresado que esta instancia manifiesta una violencia excesiva y es una expresión de la discriminación que viven los indígenas. De hecho, los mismos estudiantes declararon que interpondrán una querella por violencia innecesaria en los próximos días.
Los hogares estudiantiles albergan a jóvenes hijos de campesinos mapuches provenientes de comunidades rurales. Estas familias se encuentran en una compleja situación económica, como lo demuestra la última encuesta Casen, la cual indicó que la mayor parte de esta población se encuentra en condiciones de pobreza o indigencia.
El conflicto sobre el estado de los hogares estudiantiles no es nuevo, ya que ésta no es la primera vez que se producen hechos de este tipo. En abril de 1997 también se produjo una ocupación de dependencias públicas protestando sobre el mismo tema. Los universitarios mapuches manifiestan que llevan diez años proponiendo a los gobiernos el establecimiento de una Política Nacional de Hogares Estudiantiles Mapuches, pero que no han recibido acogida.
Con las imágenes que mostraban las acciones de la policía y el posterior informe que daba cuenta de la presencia de bombas molotov en el interior del hogar, se plantea otro riesgo para los estudiantes mapuches: la estigmatización como personas violentas. Pedro Cayuqueo, en un artículo publicado en el periódico Azkintuwe, relata la experiencia de cuatro jóvenes, que con gran esfuerzo, han conseguido seguir una carrera universitaria y para quienes era vital la existencia de un hogar estudiantil. En parte de su texto manifiesta la generación de un prejuicio en torno a los estudiantes y sus espacios, una imagen que considera corroborada por las autoridades: “Hay quienes piensan hoy que los hogares son centros de “subversión”, cuna de “violentistas”, recintos sin Dios ni Ley donde lo que menos importa es el estudio y la responsabilidad. Lo ha dicho el Intendente Ricardo Celis y lo creen de hecho las autoridades de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI)”.
Ante la posibilidad de que se cree esta idea en torno a los estudiantes mapuches, como personas de tendencias violentas y agresivas, Pedro Cayuqueo, quien es periodista y editor del periódico, reafirma el ejemplo de estos jóvenes, que interpretan los anhelos de los estudiantes mapuches: “Todos vivieron o viven aún en hogares y ninguno, hasta la fecha, ha demostrado una inclinación especial o patológica por la “subversión” o la “violencia”. Por el contrario, se trata de jóvenes alegres, amistosos, responsables y que cultivan entre ellos la honestidad y la solidaridad tal como sus viejos y los viejos de sus viejos les enseñaron que se hacia allá en su lejana comunidad de origen”. Lo esencial de estas palabras, es que los sucesos ocurridos, no generen una imagen distorsionada de las motivaciones de los estudiantes mapuches, generando un prejuicio que coarte la realización personal de estos jóvenes.
Artículo completo de Pedro Cayuqueo:
http://www.nodo50.org/azkintuwe/sept8_3.htm