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Testimonio de Alberto Achacaz, kawésqar:
Mujeres kawésqar, buceadoras ancestrales

"Los kawésqar, hombres y mujeres sabíamos nadar (lales). Los niños también aprendían. Se comenzaba en la orilla del mar, de a poco, avanzando hasta llegar a lo profundo. Nadábamos moviendo los brazos hacia delante y los pies hacia los costados. Las mujeres también lo hacían así. Ellas aprendían a buceas (skoi). Se tiraban al agua como buzo-ranas. Se sumergían pataleando. Se tiraban desnudas (tayeskas) y después cuando salían, se ponían la ropa. No se enfermaban. No sé qué es lo que tenían. No les venía resfrío, nada. A veces se tiraban al agua con el tiempo nevando y escarchando. Claro, entonces había mariscos (...).

Las mujeres se tiraban al agua desnudas con un canastito. Lo hacían incluso en invierno ¡fíjate!... ¡y nevando!. Las mujeres se lanzaban al agua; los hombres no. Ellas permanecían más de una hora en el agua. Llevaban mordidos sus canastos tejidos con junquillos y buceaban hasta el fondo, desde donde sacaban con las manos los choros (akchagüe) o los erizos (iaftes). En esos tiempos había "matas" de cholgas. (...) Ahí los subían y los entregaban al hombre que esperaba en la canoa (kayaf), quien vaciaba el canasto y lo volvía a entregar a la mujer (asatap)(...).

Salían tiritando de frío y llegaba a "colorearle" el cuero, pero eran "aguantosas". Los hombres no mucho, eran más cobardes para el frío. La mujer tenía más resistencia que el hombre. La mujer no le pedía a los hombres que bucearan, porque tenía muy poca resistencia debajo del agua. Por eso era. La mujer tenía más fuerza en el agua. Eso es lo que yo vi. En los tiempos actuales no necesitamos la grasa (kuonoks) para el frío; dicen que los antiguos la usaban. Hoy sólo usamos ropa para abrigarnos (kekiol).

Antiguamente se usaban puros cueros. El calzado se llamaba "agüelque". La capa ancha se llamaba "laak", igual que la frazada. La más corta "tau", los collares, "chaque", los junquillos "chapá" y lo que se hizo con el junquillo "chapá ietana". A la ruca (casa) se le dice "at" y al fuego "afshar".

Testimonio extraído del libro “Cuando el cielo se oscurece” (Samán Arkachoé), Historia de Vida, testimonio alacalufe de Alberto Achacaz Walakial", recopilado por Carlos Vega Delgado. 1995. Punta Arenas.

Más información sobre el pueblo kawésqar (alacalufe):
www.serindigena.cl
www.kawesqar.uchile.cl

Atap Wellingthon. Foto: Paz Errázuriz
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Hallef: antigua canoa kawésqar

 

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