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Música Williche
El Alma del Nguillatún
Sin música el Lepún sería
más triste, más helado, dice la gente de Rupumeica,
X Región. Es que el kultrung, las trutrukas, trompes, kornetas
y el tambor, ayudan a contactarse con el Chau Ñgeñechén
(Dios padre), a entrar en un estado más espiritual. "La
Música mapuche williche de Lago Maihue", es un proyecto
financiado por Fondart, y ejecutado por el antropólogo Jaime
Hernández, destinado a difundir y recordar sonidos y técnicas
de construcción de instrumentos mapuches.
"La música te produce una motivación especial.
Yo creo que la música da la posibilidad de alterar tus estados
de conciencia, cuando tú escuchas música algo cambia,
algo pasa dentro de cada persona", dice Jaime Hernández
con cierta nostalgia al recordar los sonidos williches a orillas
del Lago Maihue.
Para que esta música emitida por árboles, ríos
y enredaderas no sólo sea parte de la memoria indígena,
Jaime registró no sólo los sonidos, sino que también
describió paso por paso las técnicas usadas por don
Joaquín, para construir los instrumentos. "Mi intención
es que este texto pueda ayudar por lo menos a recordar", dice
el antropólogo. Fotografías, un CD y un libro resumen
este conocimiento ancestral, en donde el mundo espiritual mapuche
se traduce en sonidos.
Sagrada Música
La comunidad williche de Lago Maihue, considera a la música
como un bien sagrado, que da calor y energía al Nguillatún
o Lepún, ceremonia en donde se agradece todo lo recibido
en el año y se piden buenas cosechas para el ciclo que viene.
En el ritual existen ciertos tabúes: "la gente no puede
andar pololeando en un Nguillatún. Tampoco se pueden bañar
en el lago o en el río, porque eso significa que no habrá
buen tiempo para las cosechas" explica el antropólogo,
quien asistió a los dos últimos Nguillatunes de Rupumeica.
La música es fundamental en esta ceremonia, la más
importante de los mapuches. Sin embargo, en mapudungún la
palabra música no existe. Quizá porque no se concibe
como algo separado del entorno: es parte del Nguillatún.
Los instrumentos musicales usados en la rogativa también
son sagrados. El rali o kultrung, la trutruka, las kornetas, el
trompe y el tambor, alteran los estados de conciencia, comunican
a la comunidad con la divinidad con el Chau Ngeñechén
(Dios padre). Sólo el chinko, instrumento de sonido similar
al trompe y que hoy está en desuso, es más cotidiano,
lo tocan hombres y mujeres e incluso se lo usaba antiguamente, para
"enamorar".
En el Nguillatún de Lago Maihue, según el antropólogo
Jaime Hernández, existe una cierta jerarquía de los
instrumentos musicales. "Yo creo que si hubiera machi en Maihue,
el rali o kultrung, sería el principal. Las trutrukas son
solamente dos, en cambio las kornetas, que son como trutrukas chicas,
las puede tocar cualquiera en cualquier momento. Una de las trutrukas
la conserva el cacique, y la otra la guarda el Capitán".
El antropólogo retorna a orillas del lago, cuando recuerda
su encuentro con los sonidos sagrados: "a mí me tocó
escuchar la trutruka, por primera vez, interpretada por don Joaquín
y era algo increíblemente hermoso. Era como la Tocata y Fuga
de Bach, algo que te transporta hacia la divinidad. Tenía
un sonido sumamente grave, solemne, nostálgico. No es la
trutruka estridente que uno está acostumbrado a escuchar.
La diferencia es que la de Maihue se construye sólo con materiales
vegetales a diferencia de las trutrukas que tienen un cacho de vaca
al final". Cuando yo trataba de explicarle esto a alguien le
decía 'es como escuchar a Miles Davis tocando la trompeta',
porque es algo impresionante, la técnica, el sentimiento".
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