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En Curso de Lengua y Cultura Mapuche:
Juan Lemuñir enseña mapudungun
Activo mapuche urbano, nieto de machi, Don Juan Lemuñir anda
con una trutruka modelo transportable muy acorde con la movilización
colectiva santiaguina. Es un invento, una pequeña variación
en los materiales y el modelo que su padre le enseñó
cuando niño. La trutruka de Don Juan está hecha de
dos cañerías de cobre atornillables, más el
característico cacho de vaca en la punta, que sirve para
amplificar el sonido. Suena fuerte y bien, tanto que los niños
y madres de Bonifacio se dieron un gran susto cuando Don Juan tocó
por primera vez su trutruka dentro de la sala de clases. Don Juan
heredó el conocimiento ancestral de la construcción
de los instrumentos musicales del nguillatun y el machitun, de su
padre y su abuela que era machi.
Llegó a Valdivia en Agosto y durante un mes recorrió
todas las escuelas de la costa, con tal energía que nadie
le creyó que contaba con 70 años. Lemuñir significa
"zorro liviano" nos explica don Juan, y en verdad le hace
honor a su apellido. Sólo los más ancianos no se sorprendieron
al saber la edad de don Juan, acostumbrados quizá a la longevidad
característica de los mapuche.
La audiencia de Juan Lemuñir fue variada: había niños
de primero básico hasta abuelitos, por lo que era un desafío
mantener a todos atentos. Después de una breve reseña
de sus andanzas como mapuche, Don Juan comienza a escribir en la
pizarra los pronombres personales y a algunas frases. Los niños
anotaban en un respetuoso silencio. Luego el profesor repartió
a la atenta audiencia los instrumentos mapuche: kultrun, trutruka,
pifilcas (flautas de madera) y cascabeles. Surgieron algunos trutrukeros,
que sacaron el difícil sonido a la gran trutruka y otros
bailarines del purrum: la sala era una gran fiesta mapuche de sonidos
y movimientos, en donde los aplausos fueron reemplazados por los
ayayyyaay!
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